Señor director:
Seguramente casi todos nos hemos parado a pensar alguna vez por qué en España todos los barrios, pueblos, ciudades y comunidades autónomas celebran sus fiestas, y sin embargo no sucede lo mismo en el conjunto del país.
Año tras año, el 12 de octubre no pasa por ser un día no laboral. Por lo demás, una parada militar y un festín para algunos políticos. ¿Por qué la única forma que tenemos los españoles de celebrar nuestra fiesta nacional es ver un desfile militar por la televisión? ¿Hasta cuándo vamos a aceptar que se menosprecie el único día al año que podemos celebrar algo en común? Me temo que mientras no se lo reclamemos a los que nos gobiernan (estos y los otros) no van a hacer nada, porque, por sus intereses, no les resulta rentable sembrar sentimiento de unidad y fraternidad entre todos los españoles.
En junio tuve la ocasión de acudir a Portugal a ver un partido de la selección española de fútbol y de la breve visita destaco dos cosas. La primera es que he tenido que salir de España para ver a 20.000 españoles cantando, bailando, vestidos de rojo y amarillo dando vivas a España. La segunda es que todos los taxis, autobuses, comercios, oficinas, muchas viviendas y coches particulares estaban adornados con la bandera portuguesa. Por lo visto, los grandes periódicos del país habían regalado banderas lusas en los días previos a la celebración de la Eurocopa.
Aquí, por supuesto, nadie nos va a regalar las banderas, no vaya a molestarse alguien. Por eso animo a todos los ciudadanos que no dispongan de ella a comprarla o confeccionarla para lucirla en las ventanas y balcones de nuestros domicilios en fecha tan señalada, la del Descubrimiento de América y Día de la Hispanidad.
E.C.T.